Control a las ventas ilegales de bienes culturales de la Iglesia

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Con motivo de la presentación del Congreso Internacional “Carisma y Creatividad” que tendrá lugar los días 4 y 5 de mayo próximo, el secretario José Rodríguez Carballo de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA), manifestó su lamento por la desaparición de muchos bienes patrimoniales de comunidades religiosas. Recordemos que de acuerdo con las leyes canónicas y los diferentes ordenamientos del Vaticano, es la CIVCSVA la encargada de autorizar las ventas o donaciones de los bienes que integran el patrimonio de los institutos de acuerdo con los montos que tenga cada uno de ellos. El llamado de Carballo es a “respetar las leyes canónicas”.

Las orientaciones que el Vaticano emitió a través de la CIVCSVA, incluyen elaborar, mantener y gestionar de manera eficiente un inventario de bienes que deben estar adscritos al patrimonio estable de cada instituto. Por eso y de acuerdo con los montos autorizados que la ley establece,  se debe tener especial diligencia con cada uno de éstos, de tal manera que así sea por falta de conocimiento, estos bienes y especialmente aquellos que por su punto de vista histórico-artístico, terminen en manos incorrectas que se aprovechan muchas veces de la edad avanzada de los miembros de muchos institutos.

El manejo de todos los bienes inscritos al patrimonio estable de los institutos así como también el de los bienes temporales, todos ellos al ser bienes eclesiásticos se rigen por el Código de Derecho Canónico, éste dicta que su enajenación y movimiento se deben atener a lo que las leyes en esta materia indiquen y mas allá de cualquier situación, se debe evitar manejar de manera personal y recordar que dentro de cada instituto y por derecho propio, existen unos órganos de autorización y gestión para cada caso particular.

Nosotros asemejamos el manejo de este patrimonio, al «deber fiduciario»  que responde al buen manejo y administración de lo ajeno y en dichas actuaciones a la «diligencia de un buen padre de familia», estos dos como pilares fundamentales en el ejercicio sobre la administración del patrimonio de los institutos. Ya lo dijo Carballo “los bienes de la Iglesia son de la Iglesia, no son bienes personales”.

Las Orientaciones del Vaticano instan a que cada instituto desde su Capítulo General hasta su Capítulo Provincial y Superior, emitan las orientaciones fundamentales en materia económico-administrativa, dispongan de un directorio económico, establezcan la cantidad máxima para los actos de administración extraordinaria, las comisiones de trabajo y definan o actualicen el reglamento administrativo para que obedezca a las realidades de cada instituto. Para lo anterior es fundamental que todos los órganos y miembros del instituto que intervienen en el día a día de la administración de los bienes, conozcan y se apropien de todo lo que se establezca y se actualice en cuanto a la materia y así evitar que el patrimonio y los recursos se desvíen de los fines que la Misión y el Carisma necesitan.

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