Administrar para la Misión – Lecciones del Encuentro de Ecónomos de la CPAL y el reto de la sostenibilidad eclesial en América Latina

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El reciente Encuentro de Ecónomos de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe (CPAL), realizado en México en días pasados, vuelve a poner sobre la mesa una realidad cada vez más relevante para las instituciones de la Iglesia: administrar los bienes no es simplemente una tarea contable; es una responsabilidad al servicio de la misión.

La realidad actual de muchas provincias religiosas, diócesis y obras apostólicas exige pasar de una administración reactiva a una gestión estratégica, planificada y sostenible.

De administrar recursos a cuidar la misión

El Derecho Canónico establece que los bienes eclesiásticos están destinados al culto, a la sustentación de quienes sirven a la Iglesia y a las obras de apostolado y caridad (cc. 1254 y 1257).

Por ello, administrar bien significa mucho más que presentar balances. Significa planificar, gestionar riesgos, proteger el patrimonio, evaluar la sostenibilidad de las obras y tomar decisiones pensando también en las generaciones futuras.

Esta visión coincide con las orientaciones de la Santa Sede sobre la economía al servicio del carisma y de la misión.

Tres desafíos para nuestras instituciones

  1. Proteger el patrimonio.
    Conocer, valorar y proteger adecuadamente los bienes de la institución, asegurando que las decisiones sobre ellos cumplan tanto las normas civiles como las exigencias del Derecho Canónico.
  2. Planificar para la sostenibilidad.
    Las instituciones religiosas necesitan superar una visión centrada exclusivamente en el presupuesto anual. La planeación plurianual permite proyectar ingresos, gastos, inversiones, necesidades de infraestructura, obligaciones y riesgos, anticipando escenarios y facilitando decisiones oportunas. Las obras que generan déficits permanentes también requieren evaluación y discernimiento, para asegurar que los recursos disponibles continúen orientados a la misión.
  3. Fortalecer el gobierno y la corresponsabilidad.
    La participación de profesionales laicos es cada vez más necesaria, pero debe integrarse adecuadamente con las responsabilidades propias del Superior/a y de los órganos de gobierno. La transparencia, el control interno y la rendición de cuentas fortalecen la confianza y permiten ejercer una administración responsable de los bienes confiados a la Iglesia.

Profesionalizar sin perder el carisma

El encuentro de los ecónomos jesuitas refleja una tendencia fundamental: las instituciones religiosas necesitan fortalecer sus capacidades de planeación financiera, gestión patrimonial, control interno, cumplimiento y gobierno, sin perder de vista el sentido pastoral de cada decisión.

Desde VISO acompañamos este desafío integrando visión financiera, jurídica, canónica y estratégica, para que las decisiones sobre los bienes temporales estén orientadas a proteger y hacer posible la misión.

Administrar para que la misión continúe

La sostenibilidad no consiste simplemente en tener más recursos. Consiste en administrarlos responsablemente, protegerlos y planificar su utilización con una visión de largo plazo.

Porque administrar para la misión significa tomar hoy decisiones que permitan que la misión continúe mañana.

Para la lectura completa de la noticia del encuentro pueden dar clic aquí “https://jesuitas.lat/2026/09/14/economos-de-la-cpal-se-reunieron-en-mexico-para-fortalecer-la-administracion-al-servicio-de-la-mision/”

VISO — Gestión, patrimonio y sostenibilidad al servicio de las instituciones de la Iglesia.

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