Se crea el pasado 29 de septiembre directamente por el Papa Francisco la “Fundación para la Salud Católica”, la cual tiene la misión principal de “…ofrecer ayuda económica a las estructuras sanitarias de la Iglesia para que se conserve el carisma de los fundadores, la inclusión en la red de estructuras similares y beneméritas de la Iglesia y con ello su finalidad exclusivamente benéfica según los dictados de la Doctrina Social de la Iglesia” , palabras textuales del Quirógrafo emitido en el boletín de prensa anunciado por el Vaticano el pasado 6 de octubre.
Según lo argumentado por el Papa Francisco, la súplica recibida de muchas partes para apoyar y sostener la difícil situación económica de las diferentes instituciones de salud católicas, lleva a que el Vaticano busque apoyar de manera activa mediante la creación de la mencionada fundación.
Es importante mencionar que dentro de la línea que el Papa Francisco viene fomentando de transparencia y rendición de cuentas, esta fundación va a depender la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), a la cual le ordena que le provea a la fundación todo lo necesario para su funcionamiento.
Cada vez se hace mas evidente la necesidad de que la administración de los bienes eclesiásticos a todo nivel, si bien se ha realizado de la mejor manera posible, se encare ante una realidad donde la disminución de los recursos que por diferentes medios como las donaciones entre otros es una realidad y es necesario profesionalizar mucho mas el manejo de las dotes o patrimonios con los que hoy cuentan los diferentes estamentos e institutos de la Iglesia.
