Mantenimiento y Restauración de Bienes Eclesíasticos

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Buenos dias a todos, seguimos viendo esta semana noticias que se encuentran enmarcadas dentro de lo que el Papa Francisco ha venido reiterando en el manejo de los bienes eclesiásticos y su sostenimiento.  Vemos como en Zaragoza España, país por cierto donde encontramos un trabajo arduo sobre estas orientaciones dictadas por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, ha aprobado un plan de restauración de bienes eclesiásticos de un monto no depreciable de $3.7 millones de euros; porque pensar en destinar un monto superior a $15 mil millones de pesos solo para mantener al día unos inmuebles, no es una cifra que se pueda planear de la noche a la mañana. Para este caso español, la Diputación de Zaragoza como ente del gobierno aportará $2.2 millones de euros y lo restante será aportado por (eliminar) en partes iguales por los ayuntamientos y las tres diócesis presentes en la provincia, osea el restante $1.5 millones de euros.

Todo lo anterior como reflexión al interior de las comunidades religiosas en general, que hoy en día son propietarias a lo largo del planeta de inmuebles como los que se pretenden restaurar y mantener en Zaragoza, y de otros como bienes particularmente relevantes desde el punto de vista histórico-artistico, o que forman parte de las raíces o de la memoria de la comunidad misma como la Casa Madre. Es posible que a lo largo del tiempo no se hayan previsto los recursos suficientes o necesarios para poder mantenerlos o restaurarlos en el tiempo, e incluso pensando más integralmente, unirlos a un esquema de aseguramiento de riesgos que puedan restaurarlos luego de un evento catastrófico; como lo sucedido recientemente con la Catedral de Notredam.

Los costos para lograr lo anterior, no son facilmente asumibles por el patrimonio de una comunidad sin que previamente haya una adecuada planeación financiera para asumir sus costos y riesgos, y cómo lo anterior impacta la economía de la Comunidad frente a su sostenimiento y desarrollo de su obra misional. De ahí el llamado que viene haciendo el Papa para que se den los pasos adecuados en la gestión de estos inmuebles, entre otros aspectos; igualmente importantes para que, la economía de los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, se encuentre al “servicio del carisma y de la misión”.

El manteniemiento y aseguramiento de los bienes eclesiásticos no es un aspecto para dejar al venir de los tiempos, como podemos ver no solo este plan de $3.7 millones soluciona un problema histórico, sino que es parte de un plan de inversión que se ha venido desarrollando y que en los últimos ocho años le ha costado $11 millones de euros a la DPZ, más otros $5 millones a las diócesis y ayuntamientos de la provincia.

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